El Blog de la Franquicia
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La Tempestad

«Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no sabe.»

Miguel de Cervantes

La Tempestad es una obra de William Shakespeare en la que como en otras muchas describe brillantemente la pobreza y miseria de la condición humana en un entorno de relaciones familiares en momentos crí­ticos.

Como muchas veces se compara la relación de franquicia con las relaciones parentales, (matrimonio, familia, etc…), La Tempestad me ha hecho reflexionar hoy un poco sobre lo que pasa en nuestro sector.

En esta época no caracterizada especialmente por la existencia de miles contactos ni por la alegrí­a de las aperturas, y en algunos sectores por el goteo de cierres, parece extenderse un cierto desánimo generalizado.

Como ya he comentado en alguna otra ocasión:

En conclusión, no habrí­a malos franquiciadores si no existieran prospectos incautos o inconscientes que no hacen nada de lo que aquí­ se relata y no comparan con otras enseñas condiciones económicas y de todo tipo, antes de escoger.

…Escoger la franquicia como forma de entrar en un negocio e invertir dinero en ella también implica una responsabilidad a la hora de elegir, de la que el potencial franquiciado no se debe desinihibir. Lo cual no quiere decir que esté bien que le engañen, pero debe usar los datos que el sistema de franquicia proporciona hoy a todo prospecto, para elegir bien.

A lo que hoy quisiera añadir, ¿Porqué desanimarse por cosas que tiene solución?. En nuestro páis el sistema de franquicias es relativamente sólido y bien asentado, y existen herramientas de marketing y consultorí­a para identificar a los prospectos que no escogen bien y tener el perfil clavado del franquiciado que a mi me funciona.

Si tengo mi perfil, cuanto acecha la tempestad, los problemas son mucho menores. Si hoy con tormenta hay muchos problemas, debiera aprender que perfiles escogí­ mal, cuales bien, y a partir de ahí­ obrar en consecuencia, para crecer a partir de hora de forma sana. Los que lo hacen crecen más lento, cierto, pero les va mejor.

Mi discurso también tiene otra cara. La del franquiciado que se queja porque no consigue ventas. Pues mire ud. Sr franquiciado, TODOS los que tenemos un negocio, (y usted tiene uno) sufrimos de lo mismo, de la casilla de ventas, si usted lo que querí­a era un negocio en el que le asegurasen las ventas, lo que necesitaba era un empleo, y eso es otra cosa, no escape usted en los malos tiempos a su condición de empresario y donde antes le fue bien, diga que ahora todo está mal, eso no vale, usted compro un negocio y una forma de hacer, no unos ingresos asegurados, y si alguién se los aseguró…usted sabrá lo que hay que hacer. En caso contrario no se queje tanto y venda más con el sistema que le enseñaron, que si antes funcionaba, ahora también debe hacerlo…aunque en la tempestad el barco va más lento…claro.

Seguramente mi reflexión de hoy no gustará ni a unos ni a otros. En ningún caso pretendo molestar, sólo señalar puntos de vista y argumentaciones que enriquezcan el debate de los que están en esta…Tempestad.

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