Franquicia: Cuestiones emocionales
Hace un poquito más de un año escribía en mi entrada titulada «Franquicia & Familia» lo interesante que podía ser crear programas de selección de franquiciados basados en que la «pareja» abordase el negocio de forma conjunta a pesar de los problemas que ello podía reportar como consecuencia de las dinámicas sociales de los tiempos en que vivimos ( se divorcia según datos administrativos más del 50% de las parejas).
Hoy sin embargo quisiera resaltar la importancia del estado emocional del franquiciado a la hora de abordar el reto de operar una franquicia. Al principio obviamente, existe un factor de stress que no se puede olvidar, (desconocimiento de la experiencia que se va a vivir, incertidumbre respecto al éxito, falta de experiencia en la operativa de la unidad,etc….); En este punto, y aún en el caso de que la pareja no se vea implicada en la operativa diaria, su apoyo y actitud respecto a esta fase y a la elección «voy a ser franquiciado», adquieren un factor crítico que no se puede despreciar. En esos momentos difíciles del «cuando vaya bien ya dormiré ahora no tengo tiempo para nadie ni para nada», el apoyo del entorno emotivo familiar adquiere un importancia que bien puede decantar la balanza de la continuidad y el éxito hacia un lado o hacia el otro.
Cuando se selecciona un franquiciado convendría no olvidar esta cuestión.