El encroachment es la actividad por la cual el franquiciador u otro franquiciado invaden la exclusividad territorial de otro franquiciado, problema del que ya hemos hablado alguna vez en el blog.
Normalmente el encroachment viene como consecuencia de una actividad de la central franquiciadora que a veces, en su estrategia de expansión considera que el objetivo es la
dominación del mercado con la más alta cuota posible, estrujando a los competidores y reduciéndolos a la minima expresión, y consiguiendo por número de unidades una notoriedad de marca que optimiza claramente su presupuesto de publicidad. Cuando eso sucede lo normal es que o los territorios de exclusividad que se conceden sean excesivamente pequeños en cuanto a datos microeconómicos lo cual dificulta gravemente la actividad del franquiciado, o que sencillamente se invade territorio franquiciado con ventas de central. Ambos casos claramente no deseables y a corregir.
Sin embargo mi actividad profesional, me ha llevado a esta semana al conocimiento de una nueva forma de encroachment que curiosamente no procede de una actividad “racana” de la central, sino que más bien es su generosidad la que le crea un problema.
Se trata de un caso raro , tal vez no frecuente, pero que sucede en aquellas franquicias en los que la forma de negocio en cuestión favorece que la central provea de “sus clientes” a los franquiciados como ayuda al negocio, aprovechando su ámbito nacional para proveer de servicio a clientes institucionales de la central a través del territorio de cada franquiciado. Pero sucede que a veces el cliente institucional dice: no quiero ir a ese punto ( que es el que le toca a un franquiciado determinado por domicilio) sino a ese otro que me gusta más o considero que me tratarán mejor, o me va mejor ir allÃ…. Técnicamente si la central no se ha reservado contractualmente esa posibilidad de cambiar los clientes que generosamente da a sus franquiciados ( ninguna ley obliga a proveer de ventas a los franquiciados), esta cometiendo encroachment o más precisamente se lo hace cometer al “otro franquiciado”.
La solución como digo es contractual y previa, pero como digo siempre también el contrato no lo puede preveer todo.
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Antes del contrato, el enroachment debe prevenirse con estrategia. Es un punto muy interesante el que planteas: El que el franquiciante "sea generoso" con sus franquiciatarios por brindar un mejor rendimiento en cada unidad franquiciada tiene consecuencias. Si no está planteado en el esquema financiero del sistema de franquicias, si no se ha delimitado bien la zonificación de las franquicias desde el principio, es casi lógico que sucedan este tipo de cosas... La planeación estratégica debe ser tomada con gran seriedad, determinar los objetivos y las razones de porqué una empresa decide franquiciar en el mercado son aspectos clave que deben ser considerados. No se debe contar con una planeación estratégica de expansión mediante franquicias y después recurrir a la "táctica estratégica" para hacer branding, o bien a "ayudar" a los franquiciatarios si no se ha planeado y simulado en un escenario tanto financiero como legal.
Gracias Cesar :)