Siempre digo que ser franquiciador es dar servicio a cambio de royalties. Esa es la lógica de este negocio, pero además es el mandato legal. La ley lo que exige a un franquiciador es que ceda su marca, su conocimiento del modelo de negocio y que provee de servicio continuado al franquiciado y cuando eso falla es cuando los problemas arrecian.
Cierto que ni la ley ni los jueces pueden valorar muy adecuadamente la calidad del servicio que se presta, de hecho la ley es la ley y no puede entrar a valorar aspectos de calidad ni negocial ni estratégica, (eso si acaso un périto, que luego al final valora el Juez…) del servicio que se presta asà que…. !!!.
Asi que cuando franquiciador y franquiciado acaban con sus huesos en el Juzgado sólo cabe genéricamente
preguntarse si se dio servicio continuado, si uno puede acreditar que lo hizo tiene un futuro menos negro que si no. Porque al final esa es también la realidad, eso es lo que el derecho puede proteger, si se dio servicio, porque el franquiciador no puede ( ni debe ) prometer otra cosa: Un modelo probado ( lo demás no sirve), una marca ( que le diferencie) y una asistencia continuada como servicio. El resto depende más de la actitud y habilidades del franquiciado ( por eso hay que seleccionar bien), que al final es una empresa independiente que “emprende” y que en consecuencia arriesga, menos que si no franquiciase, pero arriesga.
El resto..excusas de mal perdedor de unos y otros.
Mañana, cuando leáis esto, estaré en un juicio dirimiendo si el franquiciador que defiendo prestó servicio o no.












